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El camino a Battleground ha estado algo difuso, al menos en lo que respecta al combate estelar. Tras la suspensión por un mes de Roman Reigns luego de haber dado positivo en el test anti drogas, la empresa se las ha tenido que arreglar como puede. La supuesta triple amenaza —la cual todavía sigue en pie— ha quedado en tela de juicio; sin embargo, lo que no está en duda es la continuidad de la rivalidad entre los ex miembros de The Shield.

Dean Ambrose, el vigente campeón, y Seth Rollins, uno de los retadores, se tendrán que llevar —nuevamente— el peso de esta rivalidad. Sin retroceder mucho en el tiempo, es válido recordar que ambos luchadores tuvieron una de las rivalidades más intensas del 2014, la que catapultó a El Arquitecto como uno de los mejores rudos y a El Lunático Radical como uno de los personajes más queridos.

No obstante, para muchos no parece novedad esta rivalidad. No los culpo, últimamente WWE ha estado reciclando rivalidades y luchas, lo que le ha quitado ese elemento novedoso y atractivo a las contiendas. Esto, sumado a que Rollins y Ambrose se han enfrentado en muchas oportunidades, ha significado un desafío para los escritores en cuanto al manejo de estas dos Superestrellas.

Es por aquello que en el presente artículo señalo lo que, desde mi punto de vista, debe hacer WWE con Dean Ambrose y Seth Rollins, a fin de que esta rivalidad no sea más que un déjà vu y que ambos luchadores se mantengan fuertes en su camino a Battlegorund y SummerSlam.

1. ¡No hagan perder a Ambrose!

Si algo aprendimos del primer reinado de Rey Mysterio como Campeón Mundial Pesado, es que hasta incluso un campeón puede llegar a perder credibilidad. Luego de haber alcanzado el título en WrestleMania 22, el enmascarado tuvo derrota tras derrota, perdiendo con hombres de la talla de Mark Henry y The Great Khali. Obviamente, esto no hizo ver muy fuerte a Mysterio, perdiendo la credibilidad ganada luego de haber triunfado en Royal Rumble y en la triple amenaza de WrestleMania.

Dean Ambrose en Money in the Bank obtuvo la conquista más valiosa de su carrera. Para una Superestrella que constantemente vagaba entre el protagonismo medio y estelar significó un ascenso colosal. Es por eso que de aquí en más El Lunático Radical no puede perder y, por sobre todas las cosas, debe saber solo de triunfos. Ni siquiera debe salir derrotado por interferencia o descalificación, Ambrose necesita mostrarse como un campeón que siempre se sale con la suya.

2. Rollins: cobarde nunca más

En el reinado de Rollins como Campeón Mundial de Peso Completo WWE, muchos aficionados le acuñaron el apodo de “Campeón Cobarde”, pues su personaje constantemente huía de las contiendas, atacaba a traición o simplemente tenía algunos secuaces que le cuidaban la espalda. Sin embargo, gran parte de los fanáticos —especialmente la comunidad de Internet— sabía que Rollins era una de las Superestrellas más talentosas en el ring. De hecho, eso fue lo que molestó a muchos fans: el Niño Dorado técnicamente terminó muy limitado.

Luego de su triunfal e inesperado regreso en Extreme Rules, muchos pensaron que Rollins cambiaría a técnico (face) o adoptaría una personalidad sin inclinaciones (tweener), idea que al pasar las semanas se fue diluyendo. El Arquitecto siguió mostrando su faceta de villano cobarde, siendo su regreso una continuación de su personaje del 2015. No obstante, la esperanza llegó cuando Rollins venció limpiamente a Roman Reigns en Money in the Bank, lo que supuso al menos un pequeño cambio.

El personaje de Seth Rollins debe ir mutando; de lo contrario, se arriesga a quedar anticuado. Por lo mismo, Rollins tiene que ser un retador que no escape de ningún desafío. Él ya no tiene que resguardar su título, ahora debe perseguirlo.

3. El odio sigue latente, terminen con la diplomacia

Muchas de las últimas historias han quedado inconclusas, han terminado abruptamente o han llevado a finales ilógicos. Quizás esta sea una de las fallas más groseras de los escritores de la compañía: ¡es cosa de pensar un poco! Es por esta misma razón que no entiendo cómo dos tipos que se odiaban a muerte puedan estar en el ring como si nada hubiera pasado. ¡Dios! Rollins hizo que Ambrose traspasara bloques de cemento con su cabeza. Como diría el buen Marcelo Rodríguez: ¡un poco de por favor!

El Lunático Radical debe aprovechar su personaje y comenzar a poner en práctica desquiciados juegos mentales. Rollins, por su parte, debe ser despiadado, atacando a como dé lugar a su ex compañero de equipo. Esta vez La Autoridad no tendrá un rol protagónico, transformando esto en una cuestión personal. Ambos tienen buen micrófono, solo falta demostrar esa agresividad digna de dos contendientes llenos de rencor.

4. Hacer de esta una contienda legendaria

El 19 de julio de 2016 supondrá el término de un ciclo. El Draft dejará de lado una era donde todo el elenco convivía en un solo programa, por lo mismo, es necesario despedir esto con un gran combate. ¡Qué mejor cierre que una triple amenaza entre los ex miembros de The Shield! Una lucha que estuvo en los sueños de muchos aficionados y que ahora por fin la podrán tener.

WWE está vendiendo a Seth Rollins, Dean Ambrose y Roman Reigns como lo mejor de estos últimos años. Los tres han demostrado que pueden vencer a cualquier rival —menos Brock Lesnar, por supuesto—, por lo que no aceptaremos finales con enredaderas (o roll ups), interferencias y oportunismo barato. Todos necesitan mostrar una impronta de gladiadores, parecida a la que exhibieron Shawn Michaels, Triple H y el fallecido Chris Benoit en el recordado WrestleMania 20.

Reigns —por su personaje— ya ha demostrado que es un tipo difícil de vencer, o al menos eso nos ha intentado hacer creer Vince McMahon. Pero Rollins, con su gran conocimiento técnico, y Ambrose, con sus arriesgados movimientos dignos de la lucha extrema, no deben quedar atrás. A ambos les falta “esa” lucha que los haga escalar a lo más legendario del elenco. Este puede ser su momento.